Creaciones Somorrostro somos tres amigos, Andrés Gaspar, Jordi Limón y Victoria Yashukova, y un equipo de 20 personas. Tenemos dos restaurantes en La Barceloneta (Barcelona), un huerto cerca del mar y un proyecto de vida: cultivar con amor nuestra cocina para poner en valor el producto local y artesano, lejos de la estandarización de la industria.

Nuestra pequeña revolución empezó en 2004 con la fundación de restaurante Somorrostro y con una cocina basada en el producto artesano y ecológico de pequeños productores.

Nuestro compromiso con el cuidado de la tierra nos llevó, hace más de 5 años, a cultivar nuestro propio huerto biodinámico, Can Gallina, para abastecernos de acuerdo con los ritmos naturales, sin desperdiciar recursos y poder crear cada plato compartiendo con nuestros clientes la narración completa de su origen.

Nuestras verduras son el fundamento y el pulso vital de nuestra cocina. Junto a ellas, solo buenos alimentos de cercanía y de temporada: el pescado salvaje de nuestro mar Mediterráneo, la carne, cecinas, quesos, de pequeños productores que crían sus animales con dignidad y respeto, los frutos silvestres de recolectores locales…

En 2018, viene al mundo La Violeta, nuestro proyecto dedicado a los vinos naturales, una de las tendencias más crecientes de esta revolución biodinámica de la gastronomía.

Y desde 2020, Somorrostro, Can Gallina, La Violeta, forman desde ahora un círculo completo bajo el nombre de Creaciones Somorrostro, con el que expresamos nuestra manera de entender la cocina, nuestro conocimiento y experiencia.

Desde hace años, compartimos el camino con miles de amigos del movimiento Slow Food que, como nosotros, disfrutan de la mesa con curiosidad y con placer, reivindicando el sabor auténtico de los alimentos, y el valor incalculable de lo natural.

En Creaciones Somorrostro queremos hacerte reconectar con el placer de la mesa y contribuir contigo a crear cultura disfrutando de lo que amamos: el arte de cocina.

*Somorrostro era el barrio de barracas
que existió en los márgenes de La Barceloneta,
y fue borrado del mapa a mediados del siglo XX.
Uno de los lugares más pobres y olvidados de Barcelona,
cuya memoria queremos proteger y reivindicar con nuestro nombre.